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domingo, 29 de noviembre de 2015

Los Nombres de las Empresas; desde las “Diligencias” hasta los “Doble Pisos.


Continuando con el interesante y valioso artículo publicado en el año 2003 por Aníbal Trasmonte, 3/2003, inicio la tercera parte de “Los Nombres de las Empresas; desde las “Diligencias” hasta los “Doble Pisos”…

Aquellas personas ajenas al transporte de pasajeros, más de una vez se habrán preguntado sobre el significado de las siglas pintadas en cada uno de los vehículos que recorren cotidianamente las calles y rutas del país, al menos a mi desde chico siempre me llamó la atención por conocerlos.

Muchas veces la incógnita aumenta y, como por ejemplo, la línea 151 (MODO) se llama “Micro Ómnibus Doscientos Ocho”, debido a que, cuando se privatizó en 1961, pasó a ser administrada por la línea 208 de microómnibus. Pese a que más tarde ambas líneas se separaron MODO mantuvo su nombre, en tanto que la 208 se llamaba “Doscientos Ocho Transporte Automotor” (DOTA) y mantuvo esta razón social aunque en 1969 cambió su número por el 28…

La “Empresa Municipal Mixta de Transportes de Rosario”, que fuera creada en el año 1932 para operar servicios de transportes de esa ciudad, fue perdiendo letras de su sigla original, es así como pasó de EMMTR a EMTR (Empresa Municipal de Transportes de Rosario) en el año 1945, para finalizar en ETR (Empresa de Transportes de Rosario) promediando los años ’60.

Las siglas de una gran y tradicional empresa –lamentablemente ya desaparecida-  HABLO, o si se prefiere… A.B.L.O., se forma en el año 1933 por la fusión de cuatro empresas cordobesas La Argentina, Gral. Belgrano, San Lorenzo y Flecha de Oro...

Siglas interesantes también es el caso de “SCOTA” identificaba a los vehículos de las líneas 204 y 720, en el Norte del Gran Buenos Aires, en realidad SCOTA sólo aludía al tipo de sociedad (Sociedad Cooperativa Obrera de Transporte Automotor) siendo el nombre “La Reconquista Limitada de Tigre”. El “Limitada” en el medio puede deberse a que en un principio se llamara “La Reconquista Limitada” y, para diferenciarse del “Expreso Transporte Reconquista S.R.L.”, que era una empresa vecina con Terminal en la ciudad de San Isidro, le agregaron el “de Tigre” como identificación geográfica.

La Empresa GOAL, antecesora de la conocidísima “Lujanera”, encriptaba un singular nombre: “Grandes Ómnibus a Luján”….

La línea 691, de San Martín, alternaba en sus boletos las siglas ANPSA y ANTSA, correspondientes a “Autolíneas Noroeste de Pasajeros S.A.” y a “Autolíneas Noroeste de Transportes S.A.”, nombres coexistentes por lo menos en los inicios.

La razón social de las cooperativas incluye usualmente todas las actividades para las que están habilitadas. En este rubro, la sigla más larga fue ostentada en Buenos Aires por la línea 143: CPSTCCCBAL (Cooperativa de Provisión y Servicio para Transportistas, Consumo y Crédito Ciudad de Buenos Aires Ltda.). Resumiendo, Cooperativa “Ciudad de Buenos Aires” Ltda…

Un caso regional se da en la Provincia de Córdoba, donde numerosas empresas se han identificado con siglas, muchas veces parecidas: Es así como conocimos a COLTA (Cía. Organizadora de Líneas de Transporte Automotor)*, COTAGL (Coop. Obrera de Transp. Aut. Alta Gracia Ltda.), COTIL (Corporación de Transportes Interprovincial Ltda.), COLTO, COTAS, etc.

*Aunque hay escritos asegurando que COLTA significaba “Cooperativa Obrera Limitada de Transporte Automotor” (Fuente: www.puntal.com.ar – artículo publicado en sitio web, de nota realizada a descendientes de la Familia Gil, quienes fueran fundadores de la Empresa “El Zorzal s.a.”

Otras siglas que encierran nombres de empresarios o de un simple juego de letras… es así como, Aristóbulo López Alcoba, fundador de la actual línea 166, la llamó en sus inicios ALA. Lo mismo hicieron Leonardo B. Halkett (LBH) y los dueños de G.R.A.M. “El Chajá” (Galante, Rapollini, Avalos y Moschini). La desaparecida línea 94 se llamó en algún momento “Saile”, aunque en este caso no se trataba de una sigla sino del nombre del principal componente, Elías, escrito al revés.

Aparte de las siglas están las palabras compuestas y es así como se llega a nombres como es caso de la empresa rionegrina “Ko-Ko”, que nació a partir del apellido de los fundadores, Guillermo y Julio Kopprio. Pasaron los años, cambiaron los hombres pero no hizo falta cambiar de identificación, ya que la sociedad se formó con Kopprio y Kovaloff. Una política parecida adoptaron dos empresarios de la provincia de Buenos Aires, permisionarios de la línea 65 asentada en Chillar: José Failla y José Angle bautizaron a su empresa mezcando los apellidos: “Failang”.

En una época, los nombres de los hijos de los dueños de ómnibus resaltaban el marco nacarado de los espejos, o estaban tallados en el mismo vidrio. Esta modalidad pasó, como palabra compuesta, a la propia empresa en algunos casos: En Turismo “Yanicintia” … Yanina y Cintia; seguramente hijas del propietario. Un caso similar es el transporte escolar “Aledami” fusión de Alejandra y Damián.

A veces se unen cabeceras de línea con palabras compuestas: “Car Cor” (Carlos Paz - Córdoba) o “Cordimar” (Cordillera - Mar, entre Mendoza y Chile). Las fusiones y uniones transitorias de empresas dieron origen en la última década a palabras compuestas que representan a más de una empresa, como por ejemplo Expreso Caraza y Teniente General Roca dieron origen a “Rocaraza”, mientras que Nuevos Rumbos y DOTA formaron “NUDO”. En ambos casos los colores de las empresas también se mezclaron en los vehículos.

Con el correr de los años muchas empresas optaron por resumir su nombre, antes pintado en la característica gótica, por siglas en grandes mayúsculas o en pequeños logotipos, nombres que a veces nada tiene que ver entre sí, son el caso de las firmas ERSA identifica tanto al Expreso Ranelagh S.A. como a la correntina Empresa Romero S.A. Pero a lo largo del país esta situación se produjo varias veces y es así como llegamos a los casos de CITA, en distintos lugares, “Cía. Interdepartamental de Transporte Automotor” y “Cía. Internacional de Transportes Automóviles”. Si no son iguales, son parecidas, como en algunas sociedades anónimas de microómnibus: MONSA (“Norte”), MOQSA (“Quilmes”), MORSA (“Rivadavia” de Bahía Blanca), MOSSA (“del Salado” de Junín), MOTSA (“Tigre”). En otros casos han transformado números en letras: ENJ y CA identificaron al Expreso “9 de Julio” (línea 247) y a la empresa “Cinco de Agosto” (524 de Lanús) respectivamente.

Una perlita para éste capítulo: En por lo menos un coche de la línea 183 (Empresa de Transp. “Jorge Newbery”) se leía ETJÑ. Se trataba de un “Ñúbery” totalmente acriollado.

El criterio tomado por las mensajerías al representar en el nombre rapidez, seguridad y confianza fue masivamente utilizado por los empresarios de todas las épocas. Múltiples símbolos aluden a la velocidad: “Aerobús”, “Plus Ultra”, “Jet Bus”, “El Avión” y hasta “El Zeppelín” remiten a vehículos más rápidos que un ómnibus.

También no faltaron los meteoros y se conocen a “El Cometa”, “El Relámpago”, “El Rayo”, a los vientos “El Pampero”, “El Zonda” o a los animales… Es así como conocemos 14 “Aguilas”, 10 “Halcones”, 9 “Ñandúes”, 5 “Galgos”, etc. mezclando incluso rapidez y eficiencia en un nombre tan particular como “Ñandú Puntual”.

La aparición de los “Rápidos”, aparte de las 14 empresas identificadas con ese nombre, se agregan otras tantas y es así como conocemos al “El Rápido Argentino”, “El Rápido de La Pampa”, “El Rápido de la Costa”, etc. “Transportes Automotores Rápidos Económicos” agregaba una ventaja extra a la rapidez… También existió “El Rápido Pullman”, que incluía otro elemento de interés para el pasajero de los años ’30 y ’40 que era la comodidad. En los micros se pintaba la palabra “Pullman” tan grande como el nombre de la empresa y había una razón: el estado de los caminos era inversamente proporcional a la anatomía de los pasajeros.

De aquellos tiempos quedaron nombres tradicionales como “Pullman General Belgrano”, “Micro Ómnibus Pullman Liniers a Luján” (MOPLAL), o simplemente “El Pullman”. Las variantes van del lujoso “Expreso Super Pullman” hasta el modesto “El Pullmita”.

Más allá de los “Rápidos”, la noción de velocidad está dada simbólicamente por numerosas “Flechas” (conociéndose más de veinte): Es así como “Flecha Azul”, “La Flecha de Mancopa”, “Flecha Bus”... Existieron unas seis “Flecha de Oro”. Hubo inclusive una flecha masculina: “El Flecha del Sur”….

“La Corredora”, “El Chasqui”, “La Liebre” o “La Veloz” aportan sus nombres a este capítulo, pero en nuestro país siempre hay alguien más rápido: En enero de 1928 se solicitó autorización para ensayar en Buenos Aires cuatro líneas regulares de taxis, a cargo de la “Sociedad Servicio Ultrarrápido de Pasajeros”. Nueve meses más tarde aparecerá el taxi colectivo…

A la hora de proponer nombres no se escatiman variantes: Autobús “Titania” y “La Imperial” daban sensación de poderío en los años ’30. Asimismo “El Campeón”, “El Olímpico”, “El Vencedor” o “El Triunfo” se mimetizaban con la victoria deportiva. La lista es interminable y para no aburrir citaremos algunos más, como por ejemplo  “El Directo”, “El Mensajero”, “El Poblador”, “La Confianza”, “La Cordial”, “La Buena”, “La Moderna”, “La Poderosa”, “La Positiva”, “Futuro”, “La Favorita”, “El Práctico”, “El Progreso”, “La Ideal”...

Pero más allá de los nombrados como símbolo de velocidad, muchos animales también están representados en los nombres de las empresas, sobre todo en el interior del país; para el caso conocemos más de cien, desde insectos como “El Tábano”, “El Grillo” hasta fabulosos como “El Dragón”, de Villa Carlos Paz y “El Fénix”, concesión de 1942 no utilizada. En este rubro también figuran los personajes mitológicos mitad humano mitad animal: “Sirena del Paraná” y “El Centauro”.

Las aves también están presente y es así como “La Golondrina” –hay por lo menos tres-, “El Tucán”, “El Gallito”, “El Chingolo”, “El Flamenco”, “La Paloma”, “El Pingüino”, “El Canario”, etc. Un caso singular es el de los “Cóndores”: Hemos identificado 18, a los que agregamos “El Cóndor bis”, “El Cóndor Negro” y “El Cóndor Pampeano”. Menos de la mitad de estas empresas estaban radicadas en zonas del país donde hay cóndores, caso llamativo también… No obstante, algunas empresas llevan nombres de animales de su región: “El Tapir”, “El Dorado” y “El Pacú” son de la zona mesopotámica y el litoral.

Con los felinos también se representa poderío: “El Tigre” (hay siete, más “La Tigra”), “La Pantera”, “El León”, “El Leoncito”, “El Puma del Plata” y “Los Linces” son dignos ejemplos; Completan “El Yacaré”, “El Delfín Turismo”, “Huemul” y “Panda Bus”, entre otros.

Y no olvidemos “El Buey”, la diligencia a vapor de Juan Rusiñol ensayada en Buenos Aires en diciembre del año 1864.

El reino vegetal también tiene sus dignos representantes en una veintena de empresas, es así como encontramos: “Las Acacias”, “Expreso Amancay”, “El Caldén”, “Los Girasoles”, entre otras… “El Trébol”, aunque en este caso creemos que el origen del nombre apunta a la buena suerte de la empresa.

Fuente: Texto Original de Aníbal Trasmonte;  Marzo de 2003. http://www.busarg.com.ar/nombres.htm.

Escrito y adaptado y aporte de información adicional por Luís E. Morell Hernández.

Derechos reservados. La reproducción total o parcial de esta nota se autoriza con la expresa condición de citar autor y fuente (Aníbal Trasmonte y Luis E. Morell Hernández.)

 Imagen ómnibus Emp. Ko - Ko: Ezequiel G.Morell / Luis E. Morell Hernández
Luisem

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